Gestionar una crisis en la empresa y en la vida

Nunca sabemos en qué momento una crisis lo puede cambiar todo. Tanto en la vida como en la empresa nos enfrentamos a la incertidumbre cada día.

Nos gusta mucho pensar en lo bueno y dejamos de lado aquellas cosas que nos pueden causar dificultades e incluso hacer caer nuestra vida. Nos tapamos los ojos y cruzamos los dedos esperando que finalmente el evento indeseable pase de largo y no nos afecte.

Sin embargo, confiar en que una crisis no nos afectará es dejar nuestro destino en manos del azar, y ya sabemos las pocas veces que somos agraciados con el boleto ganador.

No importa si estamos hablando de un acontecimiento personal, de un ataque informático a nuestra empresa, de una catástrofe medioambiental, o cómo ha sucedido recientemente, una emergencia sanitaria. Existe un procedimiento para afrontar con garantías cualquier crisis. Estas 6 etapas te ayudarán a conseguirlo:

Prevenir la crisis

Qué mejor que evitar los problemas. Adoptar medidas de prevención para mitigar el riesgo de que un evento poco deseable suceda es la mejor opción para gestionar una crisis.

Si afrontamos un problema incluso antes de que llegue, podemos reducir e incluso evitar que la crisis nos afecte.

Para reducir las probabilidades de que suceda, o reducir al máximo los efectos de un evento inesperado e indeseado un primer paso es hacer una auditoria de crisis.

¿Qué es una auditoría de crisis?

Una auditoria de crisis consiste en llevar a cabo un análisis de nuestra vida o de nuestra empresa y detectar posibles crisis a las que nos podamos enfrentar a corto y a largo plazo.

Contra más puntos de vista y variables tengamos, más sencillo será detectar posibles dificultades y prevenir problemas.

Una vez localicemos estos posibles eventos, lo mejor que podemos hacer es adaptar nuestra estrategia (o nuestro plan de vida) a la posible situación de incertidumbre a la que podamos enfrentarnos. Para ello, por ejemplo, podemos usar el tradicional método DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades).

La magnitud del evento no es lo que nos debe preocupar en esta etapa. Hemos de centrarnos en la probabilidad de que ese evento suceda, y en el impacto que puede tener sobre nuestras vidas o nuestra empresa.

Prepararse para la crisis

Tomar decisiones a última hora y en medio de una crisis es estresante, sin embargo prepararse para una situación dificil que todavía no ha sucedido es sencillo y aporta serenidad.

En esta etapa hay crear un plan de recursos que vamos a utilizar. Saber los costes y pronosticar posibles escenarios adversos.

Si hemos anticipado la crisis en nuestra auditoria de crisis, en esta fase tendremos un plan a seguir y complementar, y no partiremos de cero. Sabremos qué debemos hacer, y podremos tomar decisiones ágiles adelantándonos a nuestros competidores.

Comité de expertos o búsqueda de aliados

Este es el momento de buscar aliados. Busca rodearte de las personas más capaces para la gestión de la crisis y delimita responsabilidades. Resolver una crisis es mucho más sencillo si se cuenta con la ayuda de los demás. Nunca nadie es suficientemente bueno como para resolver todo sin colaboración, y qué mejor si podemos contar con los mejores en cada faceta.

Aceptarla

No hay nada peor en una crisis que no reconocerla. Si la situación llega y nos tapamos los ojos, el problema sólo puede hacerse más y más grande.

Todos sabemos que cuando padecemos una enfermedad grave, contra antes se detecte y se aborde, mejor diagnóstico tendremos.

Con las crisis (del tipo que sean) sucede lo mismo. Si permitimos que se hagan grandes y echen raíces, solucionar cualquier situación será más y más complicado.

Hay que ponerse manos a la obra lo antes posible.

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Afrontar la crisis

Si somos rápidos, afrontaremos una crisis en su fase inicial. Por eso es importante que una vez reconocida la crisis nos pongamos a trabajar.

Hay que tener determinación. Si no tenemos claro lo que debemos hacer, o si cambiamos de rumbo continuamente acabaremos por generar confusión en nuestros empleados o en las personas implicadas.

En caso de no contar con un plan de contingencia o de no tener la información adecuada para la toma de decisiones, lo mejor es atender al sentido común y atreverse a andar esperando haber tomado el camino correcto.

Transparencia

Una de las claves en cualquier crisis es la información. En situaciones de incertidumbre, desconocer qué es lo que está sucediendo, que es lo que puede pasar o qué se está llevando a cabo puede llevar a las personas implicadas a perder la confianza y a aumentar los niveles de estrés al máximo.

Ser transparente es esencial para mantener la implicación de aquellos involucrados o que se vean afectados por la situación de crisis.

Resolverla

Es momento de aunar fuerzas y de la perseverancia.

Para superar con éxito una crisis hemos de contar con los demás. Buscar aliados y no responsables. Se trata de solventar el problema, no de que sea uno u otro quién lo solvente. Ya habrá tiempo para reconocimientos una vez superemos la crisis.

Contra más colaboración contemos de nuestro lado, más sencillo será superar la adversidad.

Poner el foco en nosotros para poder solucionar los problemas

El mayor reto al que nos enfrentamos para resolver una crisis es la gestión de las emociones.

En medio de una situación dificil, es imprescindible tener el temple necesario para que nuestras emociones no dominen nuestra toma de decisiones.

Ni podemos tomar decisiones basándonos en la esperanza de que todo vaya a ir mejor, ni en la idea de que todo va a ser un desastre. Tampoco anticipar el fin de la crisis por el deseo de que termine. Hay que mantener la objetividad.

Si hemos seguido el resto de fases, tendremos la ruta definida para, poco a poco, ir solventando la crisis. Por ello nuestra prioridad es mantenernos estables y controlar nuestro nivel de estrés y el de nuestros colaboradores.

Durante la gestión de una situación de crisis es prioritario no olvidarnos de nosotros mismos. La empatía mal entendida y las dificultades derivadas de la crisis ponen en jaque nuestra salud. Si no cuidamos de nuestra salud mental y física, el estrés acabará pasándonos factura.

Mientras lidiamos con una crisis el ejercicio físico, una buena alimentación, desconectar y no aislarse son si cabe más importantes de lo habitual.

Mantener unos niveles altos de energía y una mente clara es esencial para afrontar una crisis con éxito. Son situaciones que generan un gran desgaste, y tenemos que ser capaces de resistir hasta que termine.

Aprender de la crisis

Llegados a esta fase habremos superado la crisis, pero no por ello habremos acabado de gestionarla. Nos falta una última etapa de gran relevancia: aprender de la crisis; y para ello lo más recomendable es llevar a cabo una auditoria final.

Auditoria postcrisis

Tiene como objetivo analizar cómo ha sido la gestión (que se ha hecho bien, y que se ha hecho mal), recabar información y sobre todo, definir un plan para futuras crisis. Recordad que lo más importante es la prevención: nada mejor que “solucionar” una crisis antes de que suceda.

Extraer aprendizajes de una situación compleja que hayamos superado nos permite incorporar prácticas para afrontar con éxito dificultades que nos podamos encontrar en el futuro.

También para que llegada otra crisis similar nos sea mucho más sencillo afrontarla con garantías y no repetir errores que hayamos podido cometer en el pasado.

Gestionar una crisis en 6 pasos

Para gestionar una crisis no hay que esperar a que esta llegue, y mucho menos ignorarla. Cómo hemos visto, el trabajo más importante para la gestión exitosa de cualquier situación dificil es llevar a cabo un trabajo previo y estar preparados e incluso dedicar recursos a intentar que no llegue.

Es esencial llevar un seguimiento de todo lo que se va haciendo para poder corregir en caso de que sea necesario, y sobre todo mantenerse firmes, ser transparentes, y humildes para ir corrigiendo el rumbo sobre la marcha y aceptar consejos vengan de donde vengan.

Afrontar una crisis, ya sea en la empresa o en la vida, no es plato de buen gusto para nadie, pero no hacerlo es siempre más desagradable a largo plazo.

No dejes que una crisis defina tu destino: anticípate.

Este artículo está inspirado en el libro “Liderar en Tiempos difíciles” de la colección Pocket Mentor editado por Harvard Businees Review Press.

Los 6 pasos para afrontar cualquier crisis en la empresa y en la vida

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