Activistas de Wall Street

Durante las últimas semanas hemos visto como ciertos “activistas” se han revelado contra Wall Street izando la bandera de la revolución contra las grandes multinacionales que dominan el panorama económico mundial.

Cada vez que la economía mundial se tambalea, el pueblo se intenta revelar contra las élites para cambiar el mundo.

Wall Street siempre ha estado en entredicho, y a lo largo de la historia ha habido más manifestaciones y protestas contra ellos, pero nunca antes se había logrado tener una influencia suficiente como para incomodar a los grandes fondos de inversión.

Activismo desde la Crisis del 2008

Sin tampoco irnos demasiado atrás en el tiempo, nos econtramos como en 2011 surgió el movimiento Occupy Wall Street, que a pesar de haber tenido cierta visibilidad en los medios, no acabo por tener un impacto definitivo en la sociedad y mucho menos en la economía.

Después de que la economía mundial colapsara en el año 2008 como consecuencia de la burbuja inmobiliaria, surgió en Estados Unidos un movimiento de protestantes que pretendían ocupar Wall Street. Poco a poco este movimiento se fue haciendo más grande llegando a países de todo el mundo. Por ejemplo en España se les conoció como “Los Indignados del 15-M”.

Sin embargo lo que parecía el inicio de una revolución destinada a cambiar el panorama económico mundial terminó diluyéndose hasta acabar en un movimiento de protesta desorganizado, sin un mensaje claro, ni un objetivo definido.

Quedo reducido a un “mecanismo de fuga” a tanta frustración y sufrimiento estéril.

Nace el Bitcoin: la divisa digital del pueblo

De los inicios de Bitcoin no sabemos muchas más allá de que su creador se hizo llamar Shatoshi Nakamoto. Este proyecto empezó a andar en 2008 con el propósito de convertirse en una alternativa al dinero que imprimen los gobiernos de todo el mundo e independiente de cualquier institución: el poder estaba en el usuario.

Poco a poco este proyecto ha ido cogiendo fuerza, hasta el punto en que en la actualidad todos hemos oído hablar de esta moneda digital. Incluso las entidades financieras a las que pretendía desafiar se están sintiendo verdaderamente amenazadas (o eso dicen).

Sin embargo la esencia de Bitcoin ha mutado. Mientras se proclaman las bondades del Bitcoin para hacernos más libres, particulares e instituciones acuden a él para especular bajo promesas de riquezas ilimitadas, y no con ese espíritu revolucionario con el que nació.

Pese a que muchos comparan al Bitcoin con el oro, es difícil pensar que esta criptomoneda acabar siendo el mecanismo de pagos global que una vez aspiró ser.

Activistas de Wall Street foto obtenida en Pexels

Nassim Taleb, conocido por su teoría del Cisne Negro y uno de los grandes defensores del Bitcoin, anunció recientemente que ya no confía en esta criptomoneda, y que se está deshaciendo del capital invertido en Bitcoin.

¿Por qué? Por lo que venimos diciendo. Al haber tantas personas especulando en busca de beneficios, la volatilidad que tiene hace que sea una utopía considerar que pueda ponérsele precio a las cosas en Bitcoins. Conclusión: es imposible que pueda utilizarse como medio de pago.

¿Revolución definitiva desde Reddit?

Y llegamos a la actualidad. Ya han pasado unos días desde que Reddit y GameStop ocuparan los periódicos y noticiarios de todo el mundo. Según podía leerse, inversores particulares habían logrado poner en jaque a Wall Street. ¿Es eso cierto?

Parcialmente. Empecemos por lo que es cierto. Sí, usuarios organizados se coordinaron para la compra de acciones que no tenían buenas cotizaciones haciendo subir su valoración como la espuma.

Algunos fondos de inversión que habían apostado en contra de estas compañías de baja cotización perdieron mucho dinero al ver cómo el precio de estas acciones se disparaba.

Parecería que el activismo contra Wall Street finalmente ha dado sus frutos, y el sistema económico mundial ha sentido los efectos del ataque.

Pero ¿Es oro todo lo que reluce? Lamentablemente no.

Aquellos promotores de la compra masiva dirigida de acciones, seguro que compraron acciones antes de lanzar el mensaje, y también pondría la mano en el fuego de que hicieron lo opuesto una vez el precio de las acciones alcanzó un precio objetivo.

¿Qué significa eso? Que de nuevo se está utilizando el activismo para “engañar” a pequeños inversores bienintencionados o codiciosos de dinero fácil, para obtener grandes beneficios a su costa.

Muchos inversores aficionados se lanzaron a la compra de acciones de GameStop, y más tarde de otros valores con un precio inflado. Los que compraron acciones de GameStop cuando el caso salió en los medios a 400$, ahora han visto cómo el valor de cada acción es de tan solo 50$, y presumiblemente seguirá cayendo.

La comercialización del activismo

Como toda revolución que bien empieza al final acaba corrompiéndose, y utilizándose para el beneficio propio. Los líderes revolucionarios (como ha sucedido siempre a lo largo de la historia) acaban haciendo suya la revolución y saliendo beneficiados a costa de los sueños rotos de muchas personas bienintencionadas movidas por el idealismo.

Sería sencillo continuar pasándonos a la política, pero existe cierto riesgo de perder el foco de lo que ha sucedido (y está sucediendo) en Wall Street.

Es por eso que usaremos como cabeza de turco a Elon Musk. Desde que Reddit se dedicara a influir en el mercado moviendo a usuarios en una dirección, el fundador de Tesla ha empezado a hacer lo mismo.

Sabiendo de la capacidad de influencia que tiene en Twitter, ha estado guiando a sus seguidores a invertir en ciertas criptomonedas o acciones. ¿Por qué? Sencillamente para obtener crédito de estas acciones o criptomonedas inflando su valoración.

Todas esas iniciativas que surgieron y las que están surgiendo y alimentando los sueños de muchas personas no van a cambiar nada. Solamente son un medio por el cual se nos invita a soñar despiertos y mediante el cual algunos (incluso aquellos que componen Wall Street) se enriquecerán a costa de otros, que perderán mucho dinero en el proceso.

En definitiva este nuevo activismo de Wall Street no es mas que un uso comercial del concepto de revolución, y tiene toda la pinta de estar en proceso de cambiar las cosas sí, pero a peor.

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Humanidades y ciencias sociales: Profesión de Futuro

Cuando nos planteamos como será el mundo laboral en los proximos años lo primero que nos viene a la cabeza es inteligencia artificial, robotica, programación y otras muchas tecnologías de vanguardia que ofrecen un sinfín de posibilidades. Nadie habla de ciencias sociales o humanidades.

¿No hay lugar para las humanidades en el nuevo mundo?

Basta leer las noticias, o simplemente reflexionar levemente sobre los avances tecnológicos que están apareciendo en los últimos años para darnos cuenta de que la ciencia y la tecnología van a tener un protagonismo destacado en el futuro próximo.

Sin embargo y llevándole la contraria a esta nueva tendencia a los extremos, creo que las humanidades y las ciencias sociales seguirán teniendo un papel muy importante en la sociedad, o al menos así debería ser. La ciencia y la tecnología no van a acabar con las humanidades.

Cada revolución tecnológica ha sido siempre augurio de prosperidad. Un instrumento para el desarrollo de la humanidad que nos permite mejorar la capacidad de trabajo, y seguro mejorará la calidad de vida de las personas y alargará la esperanza de vida.

Sin embargo si nos olvidamos de que esta tecnología debe estar al servicio de las personas posiblemente avanzaremos hacia una sociedad deshumanizada dónde la ética y la moral sean sustituidas por el ego insaciable de la potencialidad de la ciencia.

¿Poder hacerlo significa tener que hacerlo?

En esta etapa de gran desarrollo tecnológico necesitamos más que nunca de filósofos, antropologos, legisladores, políticos (de los de verdad) y pensadores de todo tipo que reflexionen sobre hacia dónde debería avanzar la sociedad.

La tecnología puede usarse para lo mejor y para lo peor. Véase el uso que se le puede dar a la energía nuclear: capaz de alumbrar ciudades enteras o devastarlas.

Humanidades y ciencias sociales: Profesión de Futuro Photo by Peechie247 from Pexels

La sociedad del futuro necesita de pensadores que inspiren a la sociedad y la conduzcan hacia buen puerto. La ética y la moral (asociadas erróneamente en exclusiva a la religión) deben tomar un papel protagonista y despertar el debate en la sociedad. Un debate diverso y abierto a todo tipo de planteamientos científicos, filosóficos, políticos, espirituales…

Un diálogo inclusivo donde todas las voces sean escuchadas para que el futuro sea mejor, de todos y para todos.

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El Futuro de Tesla es apostar por la movilidad bajo demanda

El futuro de Tesla podría pasar por convertirse en una compañía de transporte bajo demanda. Solo pagarías a Tesla por el tiempo que utilizas el vehículo.

Pese a que Tesla es el mayor productor de vehículos eléctricos con un 21% de la cuota de mercado, el coche eléctrico sigue siendo minoritario en nuestras carreteras, y la maltrecha economía mundial (Veremos si no empeora todavía más) no va a poner las cosas fáciles para que los particulares nos cambiemos a la movilidad eléctrica.

Y es que bajo mi punto de vista, hay varios aspectos que podrían poner en peligro el modelo de negocio de Tesla y obligarle a reinventarse (al menos parcialmente).

Tesla ya no está solo

A ojos de todos Elon Musk y Tesla están aquí para revolucionar el sector de la automoción y dejar atrás los motores de combustión contaminantes en favor de la electricidad.

Sin embargo a día de hoy hay empresas como Nio, Xpeng y otras tantas, que presentan un proyecto de vehículo eléctrico alternativo al que ofrece Tesla y que amenazan su dominio.

A ellos hay que sumar las empresas tradicionales de automoción que ya está tomando el testigo y pasándose al vehículo eléctrico con cuotas de mercado nada despreciables.

Cada vez son más bocas para menos pastel.

No solo los nuevos fabricantes de vehículos eléctricos amenazan a Tesla. Las ciudades se están transformando para dar cabida a la energía eléctrica si, pero también en forma de patinete eléctrico o de bicicleta: alternativas cada vez más utilizadas y que se están convirtiendo en sustitutivos del coche.

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Auge del Teletrabajo

Desde que empezó la pandemia el teletrabajo se ha instaurado en muchos paises alrededor del mundo, y eso tiene consecuencias beneficiosas para el medio ambiente: reducir los desplazamientos al trabajo implica menos coches y sobre todo menos atascos.

Pero lo que para el medio ambiente son buenas noticias, no lo son tanto para los fabricantes de coches ya que si se reduce la necesidad de usar el coche se venderán menos o se buscarán alternativas más económicas: mucha gente optará por el transporte público, o como ya mencionamos anteriormente, por el patinete o la bicicleta eléctrica.

Las nuevas gigafactorías de Tesla

Tesla está invirtiendo grandes cantidades de dinero en crear gigafactorías con una capacidad de producción salvaje pero, ¿Realmente será tan alta la demanda de vehículos Tesla a corto plazo? ¿Es tal la cantidad de gente que apostará por comprarse un vehículo eléctrico en los próximos años?

Desde luego habrá que verlo. La gente que reside en poblaciones rurales carece de la infraestructura necesaria para su uso mientras que los que residen en grandes ciudades cada vez tienen más alternativas al vehículo de cuatro ruedas.

Incluso, como consecuencia del teletrabajo, la necesidad de desplazarse es cada vez menor.

¿Y si Tesla decidiera disponer de sus propios vehículos para ofrecer un servicio de movilidad bajo demanda alineado con los principios de la economía colaborativa?

El Futuro de Tesla es apostar por la movilidad bajo demanda, fotografía obtenida en Canva

La oportunidad: Economía Colaborativa

Hace un par de décadas era extraño compartir vehículo como se hace ahora con BlablaCar, y nadie hubiera pensado en realquilar su vivienda como nos permite hacer AirBnb.

Sin embargo el mundo está cambiando. Cada vez surgen más alternativas que economizan el uso de recursos naturales, y que facilitan el uso de bienes compartidos que antes eran de uso unipersonal.

Puede que un primer paso hacía la movilidad sostenible del vehículo eléctrico sea apostar por la economía colaborativa: una red de vehículos Tesla coordinados capaces de llevarte a cualquier lugar como nunca antes hubieras imaginado.

La ventaja competitiva: Conducción Autónoma

Imagina coger tu móvil, abrir una app con el logotipo de Tesla y escoger la hora a la que quieres que uno de sus vehículos se desplace en modo autónomo hasta la puerta de tu casa para llevarte a tu destino.

Que una vez dentro no necesites conducir. Sólo sentarte y leer, ver una película, conversar en familia o con tus amigos; o hasta echarte una siesta. Puede que incluso teletrabajes y dediques ese tiempo de desplazamiento hasta la oficina que antes desperdiciabas cada mañana para contestar emails o avanzar en esa presentación que tienes la semana que viene.

Ya no necesitas seguro, ni parking, ni mantenimiento. Tampoco haría falta que des vueltas y vueltas para poder estacionar tu coche, y solo pagarías por el uso que le vayas a dar.

Si algo diferencia a Tesla del resto de fabricantes de vehículos eléctricos no es tanto la fuente de energia utilizada sino la tecnología de movilidad autónoma.

Imagina que vives en Barcelona. Solicitas un “servicio Tesla” y eliges París como destino. Sales a las 10 de la noche y ves una película como lo harías en casa. Cuando termina te vas a dormir, y despiertas frente a la Catedral de Notre Dame, o en la puerta del Hotel donde pasarás el fin de semana. ¿Cuantos vuelos podríamos ahorrarnos?

Las posibilidades son infinitas.

Entonces ¿Por qué no poner en funcionamiento un nuevo modelo de negocio en el que utilices tu vehículo bajo demanda aprovechando las bondades de la economía colaborativa y de la movilidad autónoma?

Tesla y la movilidad sostenible

Quién sabe lo que Tesla será en el futuro. Puede que todo esto solo sea un cúmulo de buenas intenciones, o fruto de mi deseo personal; o puede que se trate de una alternativa real sobre el mundo del mañana.

Sin duda sería un modelo más eficiente, capaz de desvancar el modelo de uso tradicional de los vehículos, y de poner en jaque a todos sus competidores.

Mucha gente seguirá optando por disponer de su vehículo personal, pero muchos otros optaríamos por este modelo alternativo más eficiente y beneficioso para la economía y el planeta.

¿Ves posible que Tesla acabe convirtiéndose también en una empresa de movilidad bajo demanda?

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Abrir las fronteras a la inmigración y al comercio para salvar la economía

En épocas de incertidumbre la inmigración es vista como el gran enemigo del empleo y la prosperidad, sin embargo abrir las fronteras puede salvar nuestra economía.

A pesar de lo que podríamos pensar, la llegada de inmigrantes no tiene porque suponer que los salarios bajen por una mayor competencia, o que las oportunidades laborales sean ocupadas por inmigrantes.

De hecho un estudio publicado en Kellogg Insight (una reputada escuela de negocios estadounidense), demuestra que sucede lo contrario. La llegada de inmigrantes aumenta la prosperidad de un país.

La Inmigración como motor de cambio

El comercio entre países y la relación entre culturas ha llevado históricamente al desarrollo. La Ruta de la Seda, la Ruta de las Especias, la Liga Hanseática…

Cuando los países colaboran se crean sinergias y nuevas oportunidades comerciales que derivan en nuevos negocios y nuevas oportunidades profesionales para los habitantes de sus tierras.

Ha pasado siempre y seguirá sucediendo.

En el estudio al que hacíamos referencia anteriormente queda reflejado cómo la llegada de inmigrantes a ciertas áreas de Estados Unidos ha supuesto un mayor desarrollo para el país, y no al contrario.

Gran parte de los inmigrantes deciden crear sus propias empresas, y de este modo y atendiendo a las estadísticas, acaban por generar más empleo del que ocupan.

Los inmigrantes crean empresas más grandes

Quizás por el afán de superación, por la necesidad de adaptarse y echar raíces, por diferentes formas de entender la vida o por otros aspectos culturales en los que ahora no vamos a detenernos; lo que está claro es que muchos de los inmigrantes que llegan a un país trabajan duro para prosperar.

En Estados Unidos tenemos el caso de dos de las más importantes empresas del momento: Tesla y Google. Detrás de estos gigantes tecnológicos están Elon Musk y Sergei Brin, sudafricano y ruso respectivamente.

Abrir las fronteras a la inmigración y al comercio para salvar la economía, fotografía de Ekaterina Bolovtsova from Pexels

Favorecer el emprendimiento y el comercio para que funcione

Estados Unidos cuenta con algo esencial para que esta situación se dé: un entorno y cultura emprendedora idóneos para el desarrollo de nuevos proyectos empresariales.

La Inmigración como motor de cambio , fotografía de Ethan Wilkinson from Pexels

Cuando se ponen excesivas trabas al emprendimiento o al comercio, dejamos de ser competitivos, somos lentos y el empleo desaparece: tanto para nativos como para inmigrantes.

Es momento de apostar por esta nueva economía de las nuevas tecnologías, de la digitalización y donde todos tengamos cabida sin importar nuestro pasaporte.

¿Por qué no abrir las fronteras a nuevas formas de entender el mundo? ¿A emprendedores con innovadores modelos de negocio?

La inmigración y el comercio con otros países por sí solos no van a salvar una economía que se tambalea, pero no tendría sentido alguno abrir las puertas a savia nueva si ponemos restricciones a a que la economía fluya.

Desde luego hay que esperar a que hayamos superado la pandemia, pero cuando todo haya pasado será momento de apostar fuerte por el cambio, y de no paralizarnos por el miedo.

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¿Valoran las empresas la hipocresía?

El otro día me llamó un conocido lleno de ilusión para darme la noticia de que tenía una entrevista de trabajo. Se disponía a preparar dicha entrevista y quería comentarla conmigo.

Mi sorpresa llegó justo antes de que finalizara la llamada cuando se despidió con un:

Bueno, voy a prepararme para decir todas esas cosas bonitas que gustan en las empresas y a los entrevistadores.

Esta última frase me hizo pensar en sí realmente en recursos humanos nos estamos olvidando de lo más importante de nuestro rol: las personas.

Se dice que encontrar un trabajo es un trabajo en sí mismo, y es que hoy en día, si te descuidas puede que incluso acabes por cambiar de profesión hacia el ámbito de las artes escénicas.

¿Hay que ser hipócrita para conseguir un trabajo?

Desde luego que no debería ser así y se alienta a ser honestos pero ¿Qué se consigue cuando se hacen siempre las mismas preguntas sin intentar conocer a la persona que hay delante?

¿Por qué cuando se pregunta a un candidato, el entrevistador espera que le den “La respuesta correcta”? ¿Existe de verdad una sola pregunta (dejando de lado la parte técnica o “logística” del puesto) cuya respuesta adecuada podamos conocer de antemano?

Preguntas sobre tus los motivos que te llevan a trabajar en una empresa…

Si no aceptamos como válida otra respuesta que: es la empresa de mis sueños, o estoy loco por trabajar aquí, ¿De verdad estaremos facilitando un espacio de confianza que nos permita conocer si esa potencial relación profesional es beneficiosa para ambas partes, o por el contrario estamos abriéndole la puerta a la picaresca?

Por poner un ejemplo ¿Por qué es más lícito escuchar de alguien que va a trabajar duro porque le encanta la compañía (a pesar de que intuyamos que no es cierto), que otro que pueda decir que quiere darle lo mejor a su familia y que formar parte de esa empresa puede ayudarle en sus objetivos?

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Dime tres fortalezas y tres debilidades

Todos tenemos un poco de todo, y mucho de nada. Desde luego destacan ciertas virtudes en nosotros sobre otras, y lo mismo sucede con los defectos.

Sin embargo cuando lees pautas para prepararte esta parte de la entrevista, todos coinciden en que debes destacar aquello que te hace apto para el puesto, y ocultar aquello que podría perjudicarte, ¿Por qué?

Todos hemos sido proactivos, reactivos, creativos, detallistas, organizados, rígidos, responsables e irresponsables alguna vez en nuestro puesto de trabajo. Nadie es perfecto ni todos los días son igual de buenos en el mundo de los mortales, y por eso nos comportamos de forma diferente en la empresa.

¿Qué valor tiene destacar aquellas virtudes que tienen relación para el puesto, y maquillar aquellos defectos que te pueden apartar de obtener el trabajo? ¿Por qué valoramos este tipo de respuestas artificiales? ¿No es en cierto modo hipócrita manipular quienes somos con el objetivo de obtener el trabajo deseado?

Y por último ¿Qué gana la compañía con toda esta escenificación? ¿No sería mejor procurar un buen ambiente de trabajo para que todo el que entre se sume a esa motivación común?

Debieran ser las empresas quienes empezaran a decir sus puntos fuertes y sus debilidades, y no los candidatos.

¿Qué tal en tus anteriores experiencias?

Reclutadores, managers, consultores, becarios… todos y cada uno de nosotros hemos conocido personas tóxicas en nuestro entorno de trabajo. Sin embargo gozan de la protección del “no hablar mal de tus anteriores experiencias”.

Estoy refiriéndome a alguien que abusa de la situación de poder para apropiarse del trabajo ajeno, minar la autoestima de su equipo para ejercer un mayor control sobre él, o que somete a un estrés muy poco saludable a sus compañeros.

Sorprendentemente a la hora de ser entrevistado no hay NADIE que te recomiende decir que estás buscando empleo porque hay alguien tóxico en tu entorno que te está haciendo la vida imposible. Esto hará saltar las alarmas y casi automáticamente serás descartado.

¿Qué hay de malo en querer encontrar un trabajo donde uno pueda ser feliz? ¿No encontramos en la propia felicidad la motivación perfecta de un candidato?

Por unos Recursos más Humanos

En la era de la Digitalización y de las Nuevas Tecnologías hemos de promover la autenticidad dentro de las organizaciones y, de vez en cuando, saltarnos el guion en el departamento de recursos humanos.

¿Cómo vamos a ser disruptivos si seleccionamos a las personas de manera mecánica? La selección de personal, si no quiere ser sustituida por un algoritmo, tiene que volverse más humana; más auténtica que nunca.

Cada persona es un mundo, y los prejuicios y las máximas sobre las que se valoran a los candidatos no son más que una barrera para conocer a la persona que tenemos enfrente.

Que los tópicos no nos impidan ver a la persona.

Aclarar que en este artículo se habla de generalidades y que, por supuesto, hay situaciones en las que las preguntas anteriores tienen cierto sentido. También es cierto que las entrevistas de trabajo, cuando están bien hechas, tienen una mayor profundidad de lo que he mostrado en este artículo.

Hay grandes profesionales en el mundo de la selección que hacen maravillosamente bien su trabajo, y no pretendo más que hacer una crítica constructiva con la que espero no haber ofendido a nadie.

Sólo he pensado en alto. Bajo mi punto de vista hay cosas que no funcionan o que podrían hacerse mejor.

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Parley for the Oceans, sacando el plástico de los mares y poniéndolo en tus pies

Hay empresas y organizaciones que nacen con un objetivo que va mucho más allá de generar beneficio (económico). Es el caso de Parley. Una organización que se sirve de la economía para cambiar el mundo.

Ellos creen que el consumidor, con sus decisiones, puede moldear la realidad en la que vivimos y fomentar nuevos modelos de negocio alternativos y sostenibles.

Recientemente explicamos cómo a través del consumo cada uno de nosotros tiene la capacidad de hacer del mundo un lugar mejor. Aquí tienes un buen ejemplo de ello: Parley for the Oceans.

Adidas y Parley for the Oceans: la unión perfecta

¿Imaginas que comprar tus próximas zapatillas signifique limpiar los mares y océanos?

Eso mismo pensó la organización Parley for the Oceans cuando decidió proponerle a Adidas confeccionar ropa deportiva con un tejido elaborado con material plástico reciclado de los mares y océanos de nuestro planeta.

Cómo Adidas y Parley for the Oceans transforman plástico en zapatillas deportivas

Según algunos expertos el 90% de las aves marinas han consumido alguna forma de desecho plástico, y en 30 años habrá más plástico que peces si seguimos ensuciando nuestras aguas a este ritmo.

Utilizando este plástico para confeccionar ropa deportiva, Adidas y Parley for the Oceans han evitado que casi 3.000 toneladas de plástico acaben en los mares.

Los colaboradores de Parley se dedican a recoger el plástico de las playas, y Adidas lo transforma hasta que acaba en la camiseta de tu equipo favorito o en tus pies.

Adidas Ultraboost X Parley Mujer

Adidas ZNE BP Parley, Mochila Unisex

Adidas Ultraboost Parley Ltd Hombre

¿Cómo consumir cambia el mundo?

Al generar demanda de los productos fabricados por Adidas y Parley, el plástico que ensucia nuestras aguas (recurso imprescindible para fabricar las zapatillas) pasa a tener un interés económico.

Gracias a esta iniciativa, limpiar la naturaleza se convierte algo rentable y no en un coste: Un gran paso hacia un mundo más sostenible.

El consumidor entiende que esas zapatillas son algo más que unas zapatillas. Son horas de trabajo de voluntarios recogiendo plástico de las playas. Es participar de un agua más limpia. De ahí que lo que era un desecho sin valor se convierta en un producto apreciado por los clientes.

Contra más productos Adidas Parley se fabriquen, menos se producirán con otro tipo de materiales o que llevan a cabo procesos productivos menos sostenibles.

Hacer deporte en tu tiempo libre o ir a la moda, y a la vez contribuir a cuidar del medio ambiente van de la mano gracias a Parley for the Oceans y Adidas.

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Es posible Cambiar el Mundo: Consumiendo

Cuando consumimos estamos mandándole un mensaje a las empresas sobre qué es lo que queremos que produzcan, pero también sobre cómo queremos que lo hagan.

Cuidar del medio ambiente y limpiar nuestro planeta es una prioridad para muchos de nosotros, pero también lo es que las empresas den un trato justo a los trabajadores, que guarden una cierta ética o que, en definitiva, participen de mejorar la sociedad y el mundo en el que vivimos.

Pero, ¿Qué podemos hacer para cambiar el modo de operar de las empresas? Sean cuales sean tus valores, tienes la opción de promoverlos, defenderlos y de ser fiel a ellos: comprando (y dejando de comprar).

Fotografía compra responsable de Polina Tankilevitch en Pexels

Consumir para cambiar el mundo

Existen organizaciones que han entendido esta nueva realidad a la perfección. Un ejemplo es el caso de Parley for the Oceans que colabora con Adidas con el propósito de servirse de la economía para limpiar los mares y océanos de plásticos.

Consumir de forma responsable es la mejor forma de cambiar el mundo. Si realmente queremos cuidar del planeta, cada vez que escojamos un producto, igual que valoramos su utilidad, calidad y atractivo, hemos de plantearnos si el proceso de producción hace del mundo un lugar mejor.

Si reflexionáramos sobre el efecto que tiene un producto o servicio y nos decantáramos por aquellos que más beneficio aportan al planeta y a la sociedad, acabaríamos forzando a las empresas a priorizar la ética sobre otros aspectos.

Por otro lado ¿Qué derecho tendríamos a quejarnos o a demandar un mundo mejor si cuando en el momento de la decisión final nos tapamos los ojos y adquirimos aquellos productos más baratos o menos éticos?

¿Es suficiente con que yo cambie?

Pensarás que una sola persona no puede cambiar el mundo; que por mucho que tu cambies tus hábitos de consumo si no lo hacen los demás, las empresas seguirán priorizando otros aspectos por delante del cuidado del medio ambiente, del trato que estas empresas tienen con sus trabajadores, o cualquier otra realidad que consideres digna de cambio.

¿Verdad que votamos cada cuatro años con la esperanza de un mundo mejor? Si valoramos un voto cada 4 años, ¿Por qué menospreciar la capacidad de influir en las empresas cada vez que consumimos o dejamos de consumir un producto o servicio? Muchos pequeños esfuerzos pueden convertirse en un gran cambio.

Comprar en Internet de cottonbro en Pexels

No obstante lo esencial es concienciarse, intentarlo y tener presente esa capacidad de cambio que tenemos en nuestras manos cada vez que adquirimos un producto o servicio.

Si queremos un mundo mejor sólo tenemos que mandar un mensaje claro cada vez que consumamos, mantenernos firmes, perseverar y ser fieles a nuestras creencias y valores. Un mundo mejor es posible: consumiendo (bien).

Vota por Cambiar el mundo.

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La McDonalización de la Sociedad (y de la Información)

Hace unos años era impensable encontrarse con errores ortográficos o gramaticales en cualquier publicación relativamente seria. El periodismo era una de las profesiones más respetadas y admiradas, sin embargo hoy en día consumimos información “fast-food”.

Lo más importante en un medio de comunicación es la velocidad y la cantidad de noticias. La calidad y veracidad de la información pasan a un segundo plano. Los titulares son sensacionalistas e incluso a veces no tienen nada que ver con el contenido de la noticia: todo por un clic.

Sorprendentemente acudimos una y otra vez a esos medios de comunicación McDonalizados pero, ¿Por qué?

¿Qué es la McDonalización?

El concepto de la McDonalización fue introducido por George Ritzer en 1996 en su libro “La McDonalización de la sociedad. Según el autor la aparición de los restaurantes de comida rápida McDonald’s aboca a la sociedad a demandar productos eficaces, rápido y que sean previsibles.

La McDonalización de la Sociedad

Lo mismo sucede con los medios de comunicación, donde por la voluntad de conseguir la máxima difusión, se ofrece un producto homogéneo y carente de valor que es repetido por unos y otros hasta la saciedad.

Te pondré un ejemplo (o varios). Te invito a que escojas dos de estos links al azar y que leas su contenido. Ni si quiera el texto es original, y en muchos casos grandes secciones de texto son idénticas.

McDonald’s Restaurant (Photo by Alexandro David from Pexels)

Los medios de comunicación ya no buscan la verdad sino el clic, y para ello se nutren de la satisfacción de sus lectores. Por eso es tan dificil encontrar noticias que puedan contrariar las creencias y la identidad del lector en un determinado medio.

En el periodismo McDonalizado (como en los restaurantes de comida rápida) prima la velocidad. Satisfacer el “hambre” de inmediato. La calidad no es importante: sólo importa que el cliente no quede insatisfecho.

Por eso la verdad es más relativa que nunca; lo esencial es que al terminar la lectura nuestro estómago esté lleno y volvamos cuando tengamos hambre.

Confundimos cantidad con calidad: información poco elaborada que sigue un proceso automatizado desde las fuentes hasta nuestros ojos, y apenas nos paramos a pensar en lo que estamos leyendo porque es lo que esperábamos leer.

La solución a la McDonalización de la información

Puede que en el futuro los medios de comunicación tiendan a especializarse para poder ofrecer información de calidad, y que cada uno sea referencia en un ámbito, o puede que todos los medios de comunicación terminen por ser homogéneos y que ser periodista deje de tener relación con la búsqueda de la verdad y la información.

Lo cierto es que los medios de comunicación vieron cómo se reducía su margen de actuación con la aparición de internet, y los lectores perdieron poder de influencia cuando la información empezó a ser “gratuita”.

Y es que por mucho que se diga no existen servicios gratuitos, solo que puede que sea otro quien los está pagando y por tanto, estás cediendo tu poder de decisión sobre lo que se publica a un tercero.

Las buenas noticias son que en la era del Big Data cada vez que haces clic en un video, en una noticia sensacionalista o visitas una página web, estás mandando un mensaje a las empresas y a los medios de comunicación acerca de qué eso es lo que quieres leer. Por eso es tan importante que demos difusión a artículos que merezcan la pena, y que pasemos de largo aquellas noticias que no aportan valor añadido.

Cuidemos de aquellos pequeños artesanos de la comunicación que todavía se atreven a buscar la verdad y se sirven del periodismo para traernos información de calidad.

De nosotros depende promocionar a aquellos periodistas o difusores de información que creas que más aportan a la sociedad, y cuyo trabajo merezca reconocimiento.

Con cada clic puedes cambiar el mundo. Compartir, dedicar tiempo a comentar o difundir una noticia son la única vía que tenemos de seguir “comprando la información que consumimos”.

¡Que tengas un buen día y si te ha gustado compártelo!

Educación y teletrabajo: la solución para una vuelta a las aulas con garantías

Groenewegen: Cuando el ego destruye el éxito colectivo (y el individual)

Antes de que empieces a leer me gustaría que vieras este video:

Recientemente el ciclista Groenewegen se ha hecho famoso por empujar y mandar al hospital a un compañero que estaba compitiendo junto a él por llegar a la meta en primera posición.

Dejó de competir por ser el mejor para centrarse en destruir a aquellos que podían superarle. Su ego, no sólo acabó por destruir su carrera sino también la de muchos otros compañeros, e incluso ha llegado a poner en peligro la vida de uno de ellos.

Groenewegen en la empresa

En demasiadas ocasiones alabamos el éxito de alguien, y nos olvidamos de los empujones que ha dado a lo largo de su carrera.

¿Cuántas veces nos encontramos con este tipo de actitudes en la empresa y en la vida? ¿Por qué todavía se promueven y toleran (e incluso en ocasiones se veneran) conductas de este tipo?

Cada vez que viéramos a alguien actuar de este modo, deberíamos pensar cuánto talento “ha sido empujado contra la valla”. Cuántos excelentes “ciclistas” se han quedado por el camino por la ambición personal de una persona. Cuántos proyectos se perderán por el camino o no llegarán a dar su máximo potencial por conductas de este estilo.

Más aun, en el mundo de la empresa, me cuesta entender que se tolere que ciertas personas dediquen su tiempo a cerrar el paso de los demás ¿Por qué?

Porque en la empresa todos los “ciclistas” compiten juntos por llegar a una meta común lo más rápido (y mejor) posible. La colaboración y el buen hacer de todos (la optimización de los recursos) es el único camino hacia el éxito de la compañía.

¿De qué le sirve a una empresa que alguien llegue primero, si eso provoca que 5 ni si quieran alcancen la meta?

Hoy se pide la inhabilitación de este ciclista. Pero ¿Cuantos Groenewegen hay todavía en las compañías empujando a sus compañeros?

No confundamos el ego con la ambición personal. Se trata de pedalear más rápido, no de que los demás lo hagan más despacio (o dejen de hacerlo). Si te van a adelantar sólo tienes dos opciones: pedalea más rápido, o deja paso.

Hemos de empezar a valorar más cómo se consiguen las cosas, y no sólo qué se consigue. El camino es tan importante como la meta.

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Groenewegen: Cuando el ego destruye el éxito colectivo (y el individual)

Sobre las Buenas Ideas

Tener una buena idea: si en el Lejano Oeste personas y más personas lo sacrificaban todo en busca de oro, hoy en día son millones los emprendedores que lo apuestan todo por una idea.

Creatividad, Disrupción, Originalidad… siempre le damos vueltas a cómo tener ideas o a cómo llevarlas a cabo: historías de éxito basadas en rutinas exigentes, renuncia y sacrificio.

Pero ¿Todas las ideas valen lo mismo? ¿Qué papel juegan en este proceso las buenas intenciones?

Buenas ideas y buenas intenciones

A finales del siglo XIX empezó una batalla por la invención del aeroplano. Langley y los hermanos Wright pusieron todo su empeño en lograr el éxito en su empresa, pero ambos tomaron caminos distintos y por motivaciones diferentes.

Mientras que Langley, científico de prestigio, contó con ayudas del Gobierno americano y un equipo de expertos ingenieros y pilotos, los hermanos Wright consiguieron ganar la batalla tan sólo con el beneficio que aportaba su tienda de bicicletas.

La diferencia entre ambos es que mientras que Langley quería ser el primero por prestigio profesional, los hermanos Wright estaban movidos por un sueño. Querían cambiar el mundo, soñaban con la idea de poder volar y contribuir a la sociedad.

(Borja Vilaseca nos amplía esta y más historias de lo más interesantes en su libro “Qué harías si no tuvieras miedo”)

Y es que hubo un tiempo en el que algunos científicos y emprendedores creían que tener éxito consistía en que tu proyecto puediera hacer del mundo un lugar mejor.

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Pese a que para nosotros es normal disponer de agua potable, en muchos lugares del mundo el agua sigue considerándose un bien escaso.

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Puede que estemos perdido la fe en la humanidad; que como sociedad ya no aspiremos a mejorar. Simplemente nos conformamos con sobrevivir lo mejor que podamos, y mientras podamos; en lo que se diga de nosotros en las redes sociales, y que todo valga.

Así se explicarían tantos casos de corrupción en el mundo, que ya no existan políticos con verdadera vocación ciudadana, y que las empresas actúen de buena fe no por vocación sino como un elemento de marketing más.

Vivimos en una sociedad en la que el mérito de una hazaña se valora en dólares, y no en bienestar, pero me niego a que olvidemos las hazañas de aquellos que un día intentaron cambiar el mundo. Estoy seguro de que todavía hay muchos hermanos Wright que se servirán de las nuevas tecnologías para cambiar el mundo y hacernos volar de nuevo.

Muchos seguimos confiando en que la sociedad volverá a despertar, a perseguir sus sueños y entre todos haremos del mundo un lugar mejor.

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Sobre las Buenas y Malas Ideas