Humanidades y ciencias sociales: Profesión de Futuro

Cuando nos planteamos como será el mundo laboral en los proximos años lo primero que nos viene a la cabeza es inteligencia artificial, robotica, programación y otras muchas tecnologías de vanguardia que ofrecen un sinfín de posibilidades. Nadie habla de ciencias sociales o humanidades.

¿No hay lugar para las humanidades en el nuevo mundo?

Basta leer las noticias, o simplemente reflexionar levemente sobre los avances tecnológicos que están apareciendo en los últimos años para darnos cuenta de que la ciencia y la tecnología van a tener un protagonismo destacado en el futuro próximo.

Sin embargo y llevándole la contraria a esta nueva tendencia a los extremos, creo que las humanidades y las ciencias sociales seguirán teniendo un papel muy importante en la sociedad, o al menos así debería ser. La ciencia y la tecnología no van a acabar con las humanidades.

Cada revolución tecnológica ha sido siempre augurio de prosperidad. Un instrumento para el desarrollo de la humanidad que nos permite mejorar la capacidad de trabajo, y seguro mejorará la calidad de vida de las personas y alargará la esperanza de vida.

Sin embargo si nos olvidamos de que esta tecnología debe estar al servicio de las personas posiblemente avanzaremos hacia una sociedad deshumanizada dónde la ética y la moral sean sustituidas por el ego insaciable de la potencialidad de la ciencia.

¿Poder hacerlo significa tener que hacerlo?

En esta etapa de gran desarrollo tecnológico necesitamos más que nunca de filósofos, antropologos, legisladores, políticos (de los de verdad) y pensadores de todo tipo que reflexionen sobre hacia dónde debería avanzar la sociedad.

La tecnología puede usarse para lo mejor y para lo peor. Véase el uso que se le puede dar a la energía nuclear: capaz de alumbrar ciudades enteras o devastarlas.

Humanidades y ciencias sociales: Profesión de Futuro Photo by Peechie247 from Pexels

La sociedad del futuro necesita de pensadores que inspiren a la sociedad y la conduzcan hacia buen puerto. La ética y la moral (asociadas erróneamente en exclusiva a la religión) deben tomar un papel protagonista y despertar el debate en la sociedad. Un debate diverso y abierto a todo tipo de planteamientos científicos, filosóficos, políticos, espirituales…

Un diálogo inclusivo donde todas las voces sean escuchadas para que el futuro sea mejor, de todos y para todos.

¿Próspero? Año 2021

El agua en la bolsa de valores ¿Es peligroso especular con el precio del agua?

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Humanidades y ciencias sociales: Profesión de Futuro

El agua en la bolsa de valores ¿Es peligroso especular con el precio del agua?

A partir de ahora se especulará en bolsa con el precio del agua. Ante el temor de una escasez futura de este recurso imprescindible para la vida, el agua cotizará en la bolsa del mismo modo que ya lo hacen otras materias primas como el oro, el petróleo o el trigo.

Este es el titular que se repite en varios periódicos alrededor del mundo.

Invertir en agua ¿Ciencia ficción?

¿Fantasía? Es lo que pensaba yo. Fake News o un mal sueño. De hecho ayer me topé con esta sorprendente noticia de madrugada. Me desvelé, leí las noticias más recientes, y me volví a dormir.

Esta mañana tras tomar el café matutino me volvió a la mente y pensé que habría sido un mal sueño derivado de tanta incertidumbre y un mundo tan confuso, ¿Cómo iba a ser posible que se le haya puesto precio al agua y que empiece a cotizar en bolsa?

A pesar de ello, cómo hoy en día ya no hay nada que nos pueda sorprender, decidí coger mi teléfono y buscar información para quedarme tranquilo y allí estaba: Invertir en agua es real desde el lunes.

¿Es tan peligroso como parece que el agua cotice en bolsa?

Lo primero que nos viene a la cabeza son titulares vinculados al cambio climático, la sequía y otro tipo de mensajes catastróficos a los que ya empezamos a acostumbrarnos.

Según las Naciones Unidas es necesaria una intervención urgente para evitar que el agua se convierta en un bien escaso para 3.200 millones de personas, y muchos de nosotros nos veremos obligados a desplazarnos para no sufrir las consecuencias de la sequía.

Sin embargo el hecho de que el agua cotice en la bolsa de California no tendría a priori relación presente con esta escasez de agua futura.

Se trata de un índice que busca racionalizar los precios de las cinco principales cuencas Californianas para no tener que estimar el coste del agua sin una base racional, por lo que no habría de qué preocuparse.

De hecho este índice no conllevará la gestión de agua “física” ni la entrega de ninguna cantidad de agua a un precio determinado. Se trata de un índice financiero.

Aun así ya se habla de que este modelo de gestión de agua podría ser exportado a todo el mundo.

¿Es eso peligroso? Mientras el modelo no requiera la entrega de agua no lo creo, pero si algún día esto cambia y el modelo avanza, podríamos enfrentarnos a serias amenazas.

Una de ellas sería que se estaría incentivando la escasez de agua. Contra más escaso sea un recurso, más deseado o más se necesite, mayor será su precio.

Podríamos ser vulnerables a malas prácticas que redujeran la cantidad de agua disponible para que el precio al que cotiza el agua aumente.

¿Qué pasaría con el precio al que cotiza el agua si “accidentalmente” se vertiera un producto contaminante en el agua de cierto índice?

El agua un bien escaso. Un bien de todos

Tengo que confesar que no me ha gustado nada leer esta noticia. A corto plazo, como ya hemos dicho, se trata de una medida inofensiva por lo que respecta a nosotros. No vamos a notar ninguna diferencia en el precio de nuestra factura de agua, ni se nos va a limitar el suministro de agua.

Es evidente que hace falta un modelo de gestión de agua, y que hay empresas detrás del agua que consumimos en nuestros hogares que hacen posible que podamos disfrutar del agua limpia y saludable.

El agua en la bolsa de valores ¿Es peligroso especular con el precio del agua? Photo by Daria Shevtsova from Pexels

Algunas empresas incluso se dedican a llevar el agua a los rincones donde esta es un bien escaso. Es el caso de WaterGen: la empresa que ha creado una máquina que transforma el aire en agua.

La economía y las empresas llevan mucho tiempo detrás del suministro de agua, y eso no tiene porque ser negativo.No critico esa gestión pública o privada del suministro de agua.

Sin embargo intentar cuantificar el valor del agua me parece el inicio de algo sumamente irresponsable, y más aun ceder la cuantificación de ese valor a terceras personas movidas por un interés meramente especulativo y económico.

El agua se trata de un bien de todos, y propiedad de nadie. Sin un valor económico cuantificable, o sí lo prefieren, con un valor incalculable. Esperemos que así siga siendo mucho tiempo.

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Peligros de la nueva economía: la desaparición del ahorro

Nos espera un futuro incierto. La nueva economía, la economía colaborativa y lo que Lipovetsky llamaba la sociedad del hiperconsumo nos están llevando a una nueva era. Una era de más oscuros que claros, cortoplacista y sustentada sobre débiles cimientos.

Una nueva era donde los consumidores apenas llegamos a final de mes ni pensamos (o podemos pensar) a largo plazo, donde tenemos acceso a numerosos servicios, y a la vez multitud de pequeños pagos a los que hacer frente y que terminan por reducir al mínimo la capacidad de ahorro, y por tanto de acumular riqueza.

Resulta paradójico que esta generación que llaman del futuro esté tan centrada en el presente y el corto plazo.

¿A qué peligros nos enfrentamos?

Cantidad vs Calidad: La economía de lo efímero

Las cosas se hacían para durar. Seguramente habrás oído esta frase. Posiblemente también te sonará eso de la obsolescencia programada.

Ahora ya no hace falta que las cosas se rompan; nos cansamos rápido de todo. Necesitamos consumir y nuestra vida gira en torno a ello.

Un consumo que no es racional sino experiencial e individualizado. Solo importa el placer que produce comprar una camiseta, y no si necesito esa camiseta o no (y si se rompe no pasa nada, otra).

Pero ¿Qué consecuencias tiene para el consumidor la era del low cost?

Si antes comprábamos un abrigo para toda la vida e incluso pasaba de generación en generación, ahora cada año necesitamos uno nuevo.

Esos recursos que podríamos destinar al ahorro o a o la inversión para aumentar nuestro patrimonio o el de nuestra familia se pierden en comprar y volver a comprar lo mismo una y otra vez con el objetivo de recuperar esa sensación de placer que produce la novedad.

Pronto nos cansamos de todo y necesitamos novedad.

Economía colaborativa: Financiación que nunca se acaba

Gracias a la economía colaborativa podremos vivir bajo un techo, pero no seremos propietarios del mismo. Podremos utilizar un vehículo bajo demanda, pero no tendremos coche.

Un modelo que sin duda es positivo y mucho más eficiente en cuanto al uso de recursos materiales a corto plazo, y que podría dar la sensación de estar aportando mayores libertades al individuo.

Sin embargo, ¿supone esto un ahorro para el individuo? Pagar los plazos de un automóvil o de una hipoteca, por muy largo y tedioso que fuera el proceso llevaba implícita la promesa de una propiedad que aumentaba tu patrimonio.

¿Qué nos queda tras años y años de pagar servicios de economía colaborativa?

Posiblemente alquilar un vehículo por uso tenga un coste menor que pagar una cuota mensual para alcanzar su propiedad, sin embargo… ¿Qué nos queda después de acumular trayectos? ¿Nos darán una rueda? ¿Un neumático tal vez? Nada…

Quizás gracias a eso que nos ahorramos por el pago por uso, podremos ahorrar para invertir y acumular riqueza ¿verdad?… ¿O puede que sea para pagar Netflix?

Peligros de la nueva economía: el ahogo de los consumidores

La Era de la suscripción: De Netflix a La Champions

Siguiendo los pasos de la economía colaborativa, han surgido grandes plataformas que te dan acceso a un mar infinito de posibilidades. Ya no alquilamos una película, las alquilamos todas por un módico precio mensual (y además nos ponen anuncios).

HBO, Netflix, Fútbol, iCloud, Amazon, Apps de pago… Y cada vez habrá más y más servicios bajo suscripción.

Servicios que se esconden bajo un pequeño coste mensual pero que a final de mes pueden llegar a representar una parte importante del salario mensual promedio, y que unidos a las típcas facturas de luz, gas, internet y otros suministros merman una vez más nuestra capacidad de ahorro.

Pequeños servicios que nos ofrecen un disfrute inmediato pero un futuro incierto y vacío.

Reducción de los costes laborales: aumento de la competencia

Sobrecualificados, eso dicen. Sin embargo a pesar de ser una de las generaciones a priori más preparadas resulta difícil encontrar empleo.

Mayor competencia y menores oportunidades derivan en que aquel que esté dispuesto a hacer el mismo trabajo por menos dinero terminará por llevarse el gato al agua. Incluso hoy en día es posible para las empresas acceder a trabajadores ubicados en cualquier lugar del mundo.

Puede que dentro de no mucho competir por un puesto de trabajo con alguien igual de capacitado que tu pero que vive en un país con unos costes de vida inferiores. ¿Cómo lo haremos para justificar ese sobrecoste del fruto de nuestro trabajo?

A esto cabe añadir que la robótica va a sustituir a trabajadores de todos los sectores, y que muchos tendremos que redefinir nuestra carrera profesional y desandar el camino recorrido para empezar de cero.

El poder adquisitivo, la capacidad de enriquecerse o de consumir irán descendiendo hasta equipararse a la baja, y como consecuencia el futuro pasará a un segundo plano.

Peligros de la nueva economía, la economía colaborativa y el hiperconsumo

La Era de los Grandes Cambios

Se trata de una época de transición. De grandes cambios. De un nuevo modelo económico floreciendo y sin definir. Con muchos claroscuros y una gran incertidumbre por delante.

Puede que finalmente nos adaptemos a esta nueva forma de vivir, y que una vez se equilibren los salarios a nivel mundial vuelvan a surgir nuevas oportunidades profesionales que ni si quiera podemos alcanzar a imaginar.

También que la economía colaborativa nos haga reaprovechar esas cosas que otros ya no consideran de su agrado y que antes terminaban en un trastero o en una planta de reciclaje.

O que plataformas digitales, los servicios de suscripción y las propiedades compartidas apaciguen nuestras ansias consumistas y volvamos a un modelo económico más eficiente.

Lo que parece evidente es que en el futuro gran parte de nosotros no habremos acumulado un patrimonio suficiente como para sustentarnos en la última etapa de nuestra vida. Que nos va a tocar remar a contracorriente, y sobre todo, que esta generación futurista no puede olvidarse (por dificil que sea) de algo tan importante como el futuro; nuestro futuro.

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¿Se acerca un “Cisne Negro”?

Justo un año antes de la crisis del 2008 Nassim Taleb publicó su libro “El Cisne Negro”. En él se expone la teoría del Cisne Negro que defiende que un evento inesperado y poco probable puede aparecer y tener un efecto notable sobre la economía y la sociedad.

La situación actual nos lleva rápidamente a preguntarnos ¿Estaremos viviendo un Cisne Negro?

El propio Nassim Taleb, profesor de la Universidad de Nueva York, afirmó en Bloomberg que la pandemia del Coronavirus era algo predecible y que por tanto no podemos afirmar que se tratara de un cisne negro sino de un “Cisne Blanco“.

Sin embargo su propia teoría añade una característica a la Teoría del Cisne Negro que debemos tener en cuenta, y es que ese evento, visto con perspectiva se racionaliza y se le intenta buscar una justificación lógica, es decir, que de la impresión de que era esperable que ocurriera lo inesperado. Quizás aun necesitemos un poco más de perspectiva.

Otros ejemplos de Cisnes Negros son el inicio de la Primera Guerra Mundial, La gripe del 1918, o los atentados del 11 de septiembre. ¿Podían estos eventos en cierto modo verse venir? ¿Cuantos sucesos poco probables nos acechan y son ignorados?

No todo es Coronavirus en este Cisne Negro

En este artículo no quería hablaros de la pandemia. Los más observadores habrán notado que no hablo en pasado sobre el Cisne Negro, sino que anticipo su llegada.

Y es que en la actualidad diferentes eventos podrían hacer que la sombra en la que vivimos no sea más que la del pico del ave.

Igual que en la película de mismo nombre que fue dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Natalie Portman, el Cisne Blanco podría convertirse en un Cisne Negro.

Principalmente son 3 los factores que, relacionados entre sí o no, acabarían por provocar una nueva crisis similar (sino peor) a la de 2008.

¿Nos acecha la sombra de un cisne negro? Fotografía obtenida en Pexels

Economías debilitadas

No me detendré mucho en este punto por ser el más obvio. El PIB de la mayoría de países ha caído considerablemente. Muchas empresas han tenido que reducir plantillas e incluso cerrar, y los gobiernos de las diferentes naciones han tenido que endeudarse notablemente para poder hacer frente a la pandemia, como podemos leer en Business Insider.

Sin grandes esfuerzos, paciencia y tiempo, las diferentes economías del mundo van a seguir resentidas durante mucho tiempo.

Inestabilidad Política y social

Muchos celebran la victoria de Biden en las elecciones estadounidenses, mientras que otros se resisten a aceptar la derrota de Donald Trump. Los que hoy llaman a las calles ayer apelaban a la ley, mientras que los que ayer salían a protestar hoy se agarran a la democracia.

No se recuerda un Estados Unidos tan dividido.

Mientras tanto, en Europa sucede algo similar. Vemos cómo la Unión se divide en dos bloques ( y no me refiero a norte-sur, que también). Progresistas y Conservadores se distancian entre sí, y cada día las posturas son más irreconciliables y autoritarias.

Una lucha de poder entre dos modos de ver la vida que no dialogan ni buscan puntos en común sino que han olvidado la ética en pro del afán de victoria.

Una política de fanatismo deportivo, donde ya no se defienden ideas sino posturas. No hay debate y tu derrota es mi victoria.

Posturas opuestas que se creen poseedoras de la verdad absoluta; y que poco halagüena es esa verdad.

Y esto no es lo peor. Pensamos que la culpa es de quien nos gobierna, pero no es así.

Lo más preocupantes es el pueblo, los votantes, cada uno de nosotros; hemos olvidado la autocrítica. Somos incapaces de admitir la incapacidad de aquellos que abanderan nuestras ideas. Les hemos consentido la mediocridad y la indecencia, y cada vez el rasero está más bajo: todo justificado por ese afán ciego de victoria que nace de la intolerancia a puntos de vista diferentes.

Un mundo de imposición donde no cabe el raciocinio.

¿Nos acecha la sombra de un cisne negro? Fotografía original obtenida en Pexels

Burbuja puntocom 2.0

Existen demasiadas similitudes entre el escenario de la burbuja de las puntocom vivido en el 2000, y la situación actual. Dicen que la historia siempre se repite, y puede que estemos más cerca de lo que pensamos de vivir una situación similar.

¿Qué sucedió en la primera burbuja puntocom?

Durante 1997 y 2001 muchas empresas vinculadas a internet pasaron de tener fuertes crecimientos a una oleada de quiebras y cierres.

Las empresas puntocom, por aquel entonces, tenían grandes crecimientos por las expectativas de futuro sin acabar de aportar grandes rentabilidades ni beneficios por la creencia de que aportarían grandes beneficios en el futuro.

Este cuento de la lechera financiero llevó a los inversores a introducir enormes cantidades de dinero en estas empresas en una euforia que terminaría de la noche a la mañana.

Las empresas con ideas de negocio innovadoras empezaron a tener competidores con modelos de negocio muy similares, y por tanto, terminaron por canibalizarse la cuota de mercado que aspiraban a monopolizar.

Como ya sabéis, todo esto acabo en el desastre: una venta masiva de acciones y el estallido de una burbuja.

¿Burbuja puntocom 2.0? Fotografía obtenida en Pexels

¿Estamos al borde de una segunda burbuja “puntocom”?

Cuesta decir si la fiebre por esta nueva “Nueva economía” está tocando techo, o por el contrario seguirá aumentando en los próximos meses, pero todo parece apuntar a que ese momento está cerca.

Esa burbuja “puntocom 2.0” podría explotar en cualquier momento.

Por poner un ejemplo del Nasdaq (mercado bursátil donde operan las principales empresas tecnológicas del mundo). Desde finales de 2018 Tesla puede presumir de tener beneficios, pero no lo hacía desde que fue fundada en 2003.

Sorprendentemente a finales de 2019 ni si quiera estaba entre los 10 primeros fabricantes de automóviles a nivel mundial, sin embargo desde julio de este año es el fabricante de automoción más valorado en el mercado bursatil por delante de Toyota (crecimiento más que sorprendente teniendo en cuenta la pandemia y sin considerarla).

Además Tesla ya no está solo. Aparte de marcas tradicionales reinventándose (General Motors, Toyota, Grupo Volkswagen, BMW…) nuevos actores surgen con innovaciones y propuestas tanto o más atractivas, como ya sucediera en la burbuja de las empresas de internet del 2000. Es el caso de Nio, Nikola, Xpeng y otras tantas empresas de vehículos eléctricos que han nacido y nacerán.

No solo es Tesla

A Netflix también le han surgido numerosos rivales (Amazon Prime video, Apple TV+, Disney+… y otros tantos competidores de menor tamaño). Amazon también ve cómo empresas nacionales o más específicas van comiéndole cuota de mercado en el mundo de internet.

Y podríamos seguir… cada vez más bocas y más grandes, pero menos pastel.

A lo anterior hay que sumar que, ante la incertidumbre económica producida por la pandemia, los inversores han buscado empresas que apuesten por el largo plazo (empresas tecnológicas) y esto (unido a las inyecciones monetarias del Fed para evitar caidas fuertes durante la pandemia) ha provocado que la burbuja aumente todavía más, entrando en la actualidad en una etapa de gran incertidumbre agravada por la inestabilidad política estadounidense.

El Nasdaq, una vez más, crece y crece sin parar movido por buenas intenciones más que por resultados objetivos.

De nuevo el escenario se parece demasiado al del cuento de la lechera, y todos sabemos que al final la leche siempre se acaba derramando. ¿Cuánto más soñaremos despiertos antes de que esto suceda?

¿Pasará de largo la sombra del cisne negro?

Quizás sea una segunda ola de la pandemia peor que la primera, explotará la burbuja del Nasdaq, la tensión política aumentará la inestabilidad socioeconómica, o no sabremos reponernos del daño causado por el Coronavirus ¡Quién sabe!

También es posible que nada de lo anterior suceda y que con 2020 dejemos atrás un año oscuro, negro; que 2021 traiga mejores noticias y el cisne sólo fuera blanco al fin y al cabo.

¿Pasará de largo la sombra del cisne negro?

Muy a mi pesar, parece que nos esperan tiempos difíciles y mejor ser conscientes de la realidad para estar prevenidos ante lo que pueda suceder. De todos modos es tan solo mi punto de vista, una opinión que deseo sea erronea.

Solo sé que ojalá no sea negro el cisne, sino yo.

Es posible que esté equivocado, o puede que lo que hoy digo aquí lo sepamos todos pero no queramos aceptarlo ni afrontarlo. Quizás solo sea un golpe de pesimismo por tantos días de incertidumbre, o puede que ahora que el mundo se ha parado todo se vea más claro (o más oscuro, quien sabe).


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Abrir las fronteras a la inmigración y al comercio para salvar la economía

En épocas de incertidumbre la inmigración es vista como el gran enemigo del empleo y la prosperidad, sin embargo abrir las fronteras puede salvar nuestra economía.

A pesar de lo que podríamos pensar, la llegada de inmigrantes no tiene porque suponer que los salarios bajen por una mayor competencia, o que las oportunidades laborales sean ocupadas por inmigrantes.

De hecho un estudio publicado en Kellogg Insight (una reputada escuela de negocios estadounidense), demuestra que sucede lo contrario. La llegada de inmigrantes aumenta la prosperidad de un país.

La Inmigración como motor de cambio

El comercio entre países y la relación entre culturas ha llevado históricamente al desarrollo. La Ruta de la Seda, la Ruta de las Especias, la Liga Hanseática…

Cuando los países colaboran se crean sinergias y nuevas oportunidades comerciales que derivan en nuevos negocios y nuevas oportunidades profesionales para los habitantes de sus tierras.

Ha pasado siempre y seguirá sucediendo.

En el estudio al que hacíamos referencia anteriormente queda reflejado cómo la llegada de inmigrantes a ciertas áreas de Estados Unidos ha supuesto un mayor desarrollo para el país, y no al contrario.

Gran parte de los inmigrantes deciden crear sus propias empresas, y de este modo y atendiendo a las estadísticas, acaban por generar más empleo del que ocupan.

Los inmigrantes crean empresas más grandes

Quizás por el afán de superación, por la necesidad de adaptarse y echar raíces, por diferentes formas de entender la vida o por otros aspectos culturales en los que ahora no vamos a detenernos; lo que está claro es que muchos de los inmigrantes que llegan a un país trabajan duro para prosperar.

En Estados Unidos tenemos el caso de dos de las más importantes empresas del momento: Tesla y Google. Detrás de estos gigantes tecnológicos están Elon Musk y Sergei Brin, sudafricano y ruso respectivamente.

Abrir las fronteras a la inmigración y al comercio para salvar la economía, fotografía de Ekaterina Bolovtsova from Pexels

Favorecer el emprendimiento y el comercio para que funcione

Estados Unidos cuenta con algo esencial para que esta situación se dé: un entorno y cultura emprendedora idóneos para el desarrollo de nuevos proyectos empresariales.

La Inmigración como motor de cambio , fotografía de Ethan Wilkinson from Pexels

Cuando se ponen excesivas trabas al emprendimiento o al comercio, dejamos de ser competitivos, somos lentos y el empleo desaparece: tanto para nativos como para inmigrantes.

Es momento de apostar por esta nueva economía de las nuevas tecnologías, de la digitalización y donde todos tengamos cabida sin importar nuestro pasaporte.

¿Por qué no abrir las fronteras a nuevas formas de entender el mundo? ¿A emprendedores con innovadores modelos de negocio?

La inmigración y el comercio con otros países por sí solos no van a salvar una economía que se tambalea, pero no tendría sentido alguno abrir las puertas a savia nueva si ponemos restricciones a a que la economía fluya.

Desde luego hay que esperar a que hayamos superado la pandemia, pero cuando todo haya pasado será momento de apostar fuerte por el cambio, y de no paralizarnos por el miedo.

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¿Valoran las empresas la hipocresía?

El otro día me llamó un conocido lleno de ilusión para darme la noticia de que tenía una entrevista de trabajo. Se disponía a preparar dicha entrevista y quería comentarla conmigo.

Mi sorpresa llegó justo antes de que finalizara la llamada cuando se despidió con un:

Bueno, voy a prepararme para decir todas esas cosas bonitas que gustan en las empresas y a los entrevistadores.

Esta última frase me hizo pensar en sí realmente en recursos humanos nos estamos olvidando de lo más importante de nuestro rol: las personas.

Se dice que encontrar un trabajo es un trabajo en sí mismo, y es que hoy en día, si te descuidas puede que incluso acabes por cambiar de profesión hacia el ámbito de las artes escénicas.

¿Hay que ser hipócrita para conseguir un trabajo?

Desde luego que no debería ser así y se alienta a ser honestos pero ¿Qué se consigue cuando se hacen siempre las mismas preguntas sin intentar conocer a la persona que hay delante?

¿Por qué cuando se pregunta a un candidato, el entrevistador espera que le den “La respuesta correcta”? ¿Existe de verdad una sola pregunta (dejando de lado la parte técnica o “logística” del puesto) cuya respuesta adecuada podamos conocer de antemano?

Preguntas sobre tus los motivos que te llevan a trabajar en una empresa…

Si no aceptamos como válida otra respuesta que: es la empresa de mis sueños, o estoy loco por trabajar aquí, ¿De verdad estaremos facilitando un espacio de confianza que nos permita conocer si esa potencial relación profesional es beneficiosa para ambas partes, o por el contrario estamos abriéndole la puerta a la picaresca?

Por poner un ejemplo ¿Por qué es más lícito escuchar de alguien que va a trabajar duro porque le encanta la compañía (a pesar de que intuyamos que no es cierto), que otro que pueda decir que quiere darle lo mejor a su familia y que formar parte de esa empresa puede ayudarle en sus objetivos?

¿Valoran las empresas la hipocresía?

Dime tres fortalezas y tres debilidades

Todos tenemos un poco de todo, y mucho de nada. Desde luego destacan ciertas virtudes en nosotros sobre otras, y lo mismo sucede con los defectos.

Sin embargo cuando lees pautas para prepararte esta parte de la entrevista, todos coinciden en que debes destacar aquello que te hace apto para el puesto, y ocultar aquello que podría perjudicarte, ¿Por qué?

Todos hemos sido proactivos, reactivos, creativos, detallistas, organizados, rígidos, responsables e irresponsables alguna vez en nuestro puesto de trabajo. Nadie es perfecto ni todos los días son igual de buenos en el mundo de los mortales, y por eso nos comportamos de forma diferente en la empresa.

¿Qué valor tiene destacar aquellas virtudes que tienen relación para el puesto, y maquillar aquellos defectos que te pueden apartar de obtener el trabajo? ¿Por qué valoramos este tipo de respuestas artificiales? ¿No es en cierto modo hipócrita manipular quienes somos con el objetivo de obtener el trabajo deseado?

Y por último ¿Qué gana la compañía con toda esta escenificación? ¿No sería mejor procurar un buen ambiente de trabajo para que todo el que entre se sume a esa motivación común?

Debieran ser las empresas quienes empezaran a decir sus puntos fuertes y sus debilidades, y no los candidatos.

¿Qué tal en tus anteriores experiencias?

Reclutadores, managers, consultores, becarios… todos y cada uno de nosotros hemos conocido personas tóxicas en nuestro entorno de trabajo. Sin embargo gozan de la protección del “no hablar mal de tus anteriores experiencias”.

Estoy refiriéndome a alguien que abusa de la situación de poder para apropiarse del trabajo ajeno, minar la autoestima de su equipo para ejercer un mayor control sobre él, o que somete a un estrés muy poco saludable a sus compañeros.

Sorprendentemente a la hora de ser entrevistado no hay NADIE que te recomiende decir que estás buscando empleo porque hay alguien tóxico en tu entorno que te está haciendo la vida imposible. Esto hará saltar las alarmas y casi automáticamente serás descartado.

¿Qué hay de malo en querer encontrar un trabajo donde uno pueda ser feliz? ¿No encontramos en la propia felicidad la motivación perfecta de un candidato?

Por unos Recursos más Humanos

En la era de la Digitalización y de las Nuevas Tecnologías hemos de promover la autenticidad dentro de las organizaciones y, de vez en cuando, saltarnos el guion en el departamento de recursos humanos.

¿Cómo vamos a ser disruptivos si seleccionamos a las personas de manera mecánica? La selección de personal, si no quiere ser sustituida por un algoritmo, tiene que volverse más humana; más auténtica que nunca.

Cada persona es un mundo, y los prejuicios y las máximas sobre las que se valoran a los candidatos no son más que una barrera para conocer a la persona que tenemos enfrente.

Que los tópicos no nos impidan ver a la persona.

Aclarar que en este artículo se habla de generalidades y que, por supuesto, hay situaciones en las que las preguntas anteriores tienen cierto sentido. También es cierto que las entrevistas de trabajo, cuando están bien hechas, tienen una mayor profundidad de lo que he mostrado en este artículo.

Hay grandes profesionales en el mundo de la selección que hacen maravillosamente bien su trabajo, y no pretendo más que hacer una crítica constructiva con la que espero no haber ofendido a nadie.

Sólo he pensado en alto. Bajo mi punto de vista hay cosas que no funcionan o que podrían hacerse mejor.

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Parley for the Oceans, sacando el plástico de los mares y poniéndolo en tus pies

Hay empresas y organizaciones que nacen con un objetivo que va mucho más allá de generar beneficio (económico). Es el caso de Parley. Una organización que se sirve de la economía para cambiar el mundo.

Ellos creen que el consumidor, con sus decisiones, puede moldear la realidad en la que vivimos y fomentar nuevos modelos de negocio alternativos y sostenibles.

Recientemente explicamos cómo a través del consumo cada uno de nosotros tiene la capacidad de hacer del mundo un lugar mejor. Aquí tienes un buen ejemplo de ello: Parley for the Oceans.

Adidas y Parley for the Oceans: la unión perfecta

¿Imaginas que comprar tus próximas zapatillas signifique limpiar los mares y océanos?

Eso mismo pensó la organización Parley for the Oceans cuando decidió proponerle a Adidas confeccionar ropa deportiva con un tejido elaborado con material plástico reciclado de los mares y océanos de nuestro planeta.

Cómo Adidas y Parley for the Oceans transforman plástico en zapatillas deportivas

Según algunos expertos el 90% de las aves marinas han consumido alguna forma de desecho plástico, y en 30 años habrá más plástico que peces si seguimos ensuciando nuestras aguas a este ritmo.

Utilizando este plástico para confeccionar ropa deportiva, Adidas y Parley for the Oceans han evitado que casi 3.000 toneladas de plástico acaben en los mares.

Los colaboradores de Parley se dedican a recoger el plástico de las playas, y Adidas lo transforma hasta que acaba en la camiseta de tu equipo favorito o en tus pies.

Adidas Ultraboost X Parley Mujer

Adidas ZNE BP Parley, Mochila Unisex

Adidas Ultraboost Parley Ltd Hombre

¿Cómo consumir cambia el mundo?

Al generar demanda de los productos fabricados por Adidas y Parley, el plástico que ensucia nuestras aguas (recurso imprescindible para fabricar las zapatillas) pasa a tener un interés económico.

Gracias a esta iniciativa, limpiar la naturaleza se convierte algo rentable y no en un coste: Un gran paso hacia un mundo más sostenible.

El consumidor entiende que esas zapatillas son algo más que unas zapatillas. Son horas de trabajo de voluntarios recogiendo plástico de las playas. Es participar de un agua más limpia. De ahí que lo que era un desecho sin valor se convierta en un producto apreciado por los clientes.

Contra más productos Adidas Parley se fabriquen, menos se producirán con otro tipo de materiales o que llevan a cabo procesos productivos menos sostenibles.

Hacer deporte en tu tiempo libre o ir a la moda, y a la vez contribuir a cuidar del medio ambiente van de la mano gracias a Parley for the Oceans y Adidas.

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Parley for the Oceans, sacando el plástico de los mares y poniéndolo en tus pies

Es posible Cambiar el Mundo: Consumiendo

Cuando consumimos estamos mandándole un mensaje a las empresas sobre qué es lo que queremos que produzcan, pero también sobre cómo queremos que lo hagan.

Cuidar del medio ambiente y limpiar nuestro planeta es una prioridad para muchos de nosotros, pero también lo es que las empresas den un trato justo a los trabajadores, que guarden una cierta ética o que, en definitiva, participen de mejorar la sociedad y el mundo en el que vivimos.

Pero, ¿Qué podemos hacer para cambiar el modo de operar de las empresas? Sean cuales sean tus valores, tienes la opción de promoverlos, defenderlos y de ser fiel a ellos: comprando (y dejando de comprar).

Fotografía compra responsable de Polina Tankilevitch en Pexels

Consumir para cambiar el mundo

Existen organizaciones que han entendido esta nueva realidad a la perfección. Un ejemplo es el caso de Parley for the Oceans que colabora con Adidas con el propósito de servirse de la economía para limpiar los mares y océanos de plásticos.

Consumir de forma responsable es la mejor forma de cambiar el mundo. Si realmente queremos cuidar del planeta, cada vez que escojamos un producto, igual que valoramos su utilidad, calidad y atractivo, hemos de plantearnos si el proceso de producción hace del mundo un lugar mejor.

Si reflexionáramos sobre el efecto que tiene un producto o servicio y nos decantáramos por aquellos que más beneficio aportan al planeta y a la sociedad, acabaríamos forzando a las empresas a priorizar la ética sobre otros aspectos.

Por otro lado ¿Qué derecho tendríamos a quejarnos o a demandar un mundo mejor si cuando en el momento de la decisión final nos tapamos los ojos y adquirimos aquellos productos más baratos o menos éticos?

¿Es suficiente con que yo cambie?

Pensarás que una sola persona no puede cambiar el mundo; que por mucho que tu cambies tus hábitos de consumo si no lo hacen los demás, las empresas seguirán priorizando otros aspectos por delante del cuidado del medio ambiente, del trato que estas empresas tienen con sus trabajadores, o cualquier otra realidad que consideres digna de cambio.

¿Verdad que votamos cada cuatro años con la esperanza de un mundo mejor? Si valoramos un voto cada 4 años, ¿Por qué menospreciar la capacidad de influir en las empresas cada vez que consumimos o dejamos de consumir un producto o servicio? Muchos pequeños esfuerzos pueden convertirse en un gran cambio.

Comprar en Internet de cottonbro en Pexels

No obstante lo esencial es concienciarse, intentarlo y tener presente esa capacidad de cambio que tenemos en nuestras manos cada vez que adquirimos un producto o servicio.

Si queremos un mundo mejor sólo tenemos que mandar un mensaje claro cada vez que consumamos, mantenernos firmes, perseverar y ser fieles a nuestras creencias y valores. Un mundo mejor es posible: consumiendo (bien).

Vota por Cambiar el mundo.

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Es posible cambiar el mundo: Consumiendo

La McDonalización de la Sociedad (y de la Información)

Hace unos años era impensable encontrarse con errores ortográficos o gramaticales en cualquier publicación relativamente seria. El periodismo era una de las profesiones más respetadas y admiradas, sin embargo hoy en día consumimos información “fast-food”.

Lo más importante en un medio de comunicación es la velocidad y la cantidad de noticias. La calidad y veracidad de la información pasan a un segundo plano. Los titulares son sensacionalistas e incluso a veces no tienen nada que ver con el contenido de la noticia: todo por un clic.

Sorprendentemente acudimos una y otra vez a esos medios de comunicación McDonalizados pero, ¿Por qué?

¿Qué es la McDonalización?

El concepto de la McDonalización fue introducido por George Ritzer en 1996 en su libro “La McDonalización de la sociedad. Según el autor la aparición de los restaurantes de comida rápida McDonald’s aboca a la sociedad a demandar productos eficaces, rápido y que sean previsibles.

La McDonalización de la Sociedad

Lo mismo sucede con los medios de comunicación, donde por la voluntad de conseguir la máxima difusión, se ofrece un producto homogéneo y carente de valor que es repetido por unos y otros hasta la saciedad.

Te pondré un ejemplo (o varios). Te invito a que escojas dos de estos links al azar y que leas su contenido. Ni si quiera el texto es original, y en muchos casos grandes secciones de texto son idénticas.

McDonald’s Restaurant (Photo by Alexandro David from Pexels)

Los medios de comunicación ya no buscan la verdad sino el clic, y para ello se nutren de la satisfacción de sus lectores. Por eso es tan dificil encontrar noticias que puedan contrariar las creencias y la identidad del lector en un determinado medio.

En el periodismo McDonalizado (como en los restaurantes de comida rápida) prima la velocidad. Satisfacer el “hambre” de inmediato. La calidad no es importante: sólo importa que el cliente no quede insatisfecho.

Por eso la verdad es más relativa que nunca; lo esencial es que al terminar la lectura nuestro estómago esté lleno y volvamos cuando tengamos hambre.

Confundimos cantidad con calidad: información poco elaborada que sigue un proceso automatizado desde las fuentes hasta nuestros ojos, y apenas nos paramos a pensar en lo que estamos leyendo porque es lo que esperábamos leer.

La solución a la McDonalización de la información

Puede que en el futuro los medios de comunicación tiendan a especializarse para poder ofrecer información de calidad, y que cada uno sea referencia en un ámbito, o puede que todos los medios de comunicación terminen por ser homogéneos y que ser periodista deje de tener relación con la búsqueda de la verdad y la información.

Lo cierto es que los medios de comunicación vieron cómo se reducía su margen de actuación con la aparición de internet, y los lectores perdieron poder de influencia cuando la información empezó a ser “gratuita”.

Y es que por mucho que se diga no existen servicios gratuitos, solo que puede que sea otro quien los está pagando y por tanto, estás cediendo tu poder de decisión sobre lo que se publica a un tercero.

Las buenas noticias son que en la era del Big Data cada vez que haces clic en un video, en una noticia sensacionalista o visitas una página web, estás mandando un mensaje a las empresas y a los medios de comunicación acerca de qué eso es lo que quieres leer. Por eso es tan importante que demos difusión a artículos que merezcan la pena, y que pasemos de largo aquellas noticias que no aportan valor añadido.

Cuidemos de aquellos pequeños artesanos de la comunicación que todavía se atreven a buscar la verdad y se sirven del periodismo para traernos información de calidad.

De nosotros depende promocionar a aquellos periodistas o difusores de información que creas que más aportan a la sociedad, y cuyo trabajo merezca reconocimiento.

Con cada clic puedes cambiar el mundo. Compartir, dedicar tiempo a comentar o difundir una noticia son la única vía que tenemos de seguir “comprando la información que consumimos”.

¡Que tengas un buen día y si te ha gustado compártelo!

Educación y teletrabajo: la solución para una vuelta a las aulas con garantías

Educación y teletrabajo: la solución para una vuelta a las aulas con garantías

Se acerca septiembre, y muchos padres y madres no saben cómo será la vuelta al colegio. El miedo a una nueva ola, la preocupación por seguir ofreciendo una buena educación a los pequeños… ¿Qué hacer?

Estos días oímos voces a favor y en contra de la vuelta de los pequeños a las escuelas. Mientras que un grupo defiende la necesidad de volver a las aulas, otros justifican que hacerlo supone poner en riesgo la salud de sus hijos y de otras personas dentro de la unidad de convivencia de la familia.

Sin embargo existe una posición intermedia de la que apenas se está hablando, y que podría satisfacer y tranquilizar a padres y madres situados en uno u otro extremo.

¿Es posible volver a las aulas con garantías?

Si tenemos en cuenta la situación actual, no es para nada descabellado contar con que pronto nos encontraremos de nuevo luchando contra el virus.

Este escenario hace que los progenitores tengan miedo de que sus hijos puedan acudir a aulas saturadas en las que no se puede mantenerse una distancia de seguridad, y a unas infraestructuras lejos de estar habilitadas para la vuelta con garantías.

En muchos centros el ratio de profesores/alumnos supera la treintena, y los comedores escolares están llenos. Una posible solución para evitar el cierre de los colegios pasa, por tanto, por reducir ese ratio al mínimo posible.

¿Y si en vez de debatir entre llevar a los más pequeños al colegio o no llevarlos, buscamos el modo de llevarlos con las máximas garantías? ¿Por qué no apostar por un modelo mixto?

Combinando la asistencia a las aulas con el estudio a distancia, podríamos reducir considerablemente las aglomeraciones en el aula. Si los más pequeños acudieran, por ejemplo, 3 días a la semana a la escuela, los profesores seguirían teniendo contacto con los alumnos y además podrían llevar a cabo un seguimiento más exhaustivo al contar con grupos más reducidos.

Seguro que los profesores también verían con buenos ojos reducir el número de alumnos en el aula: supondría que podrían hacer mejor su trabajo y que estén menos expuestos a un posible contagio.

¿Qué puede hacer el teletrabajo por la educación?

Trabajar desde casa (o desde cualquier lugar) puede aportar grandes beneficios al conjunto de la sociedad.

Si aquellos padres y madres que tuvieran la opción de teletrabajar lo pusieran en conocimiento de los centros educativos, se podría organizar la vuelta a las aulas con este modelo mixto de manera que no solo pudiéramos proteger a los más pequeños, sino mejorar la calidad de la educación.

Estamos en tiempos difíciles en los que la transparencia y la confianza de las empresas en los empleados es primordial para garantizar la vuelta el éxito de la vuelta al colegio : una vuelta que, de no hacerse con garantías, puede provocar inestabilidad en la vida personal de los empleados y repercutir negativamente en su trabajo.

¿No es lógico entonces mantener y promover la flexibilidad siempre que sea posible? ¿Es el teletrabajo el camino para una vuelta a las aulas con garantías?

¡Que tengas un buen día y si te ha gustado compártelo!

Educación y teletrabajo: la solución para una vuelta a las aulas con garantías